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Entrar en la escena del rock alternativo en 1994 era como intentar atravesar corriendo un huracán. El grunge estaba en su apogeo con lanzamientos como ‘Vitalogy’ de Pearl Jam y ‘Superunknown’ de Soundgarden, mientras que Nirvana sufría la trágica pérdida de su líder, Kurt Cobain, poco antes de la publicación de su icónico ‘MTV Unplugged’. Además, el punk emergía con fuerza con Green Day y su ‘Dookie’, y The Offspring con ‘Smash’, listos para conquistar el mundo. En medio de esta vorágine musical, un joven soñaba con que su banda se convirtiera en “los nuevos Nirvana”, pero la prensa los tildó de “frikis”.
En este contexto, apareció una banda de Los Ángeles que desconcertó a muchos con el marcado contraste entre su imagen y su música. Weezer lanzó en mayo de 1994 su álbum homónimo, conocido como el “Disco Azul”, con temas como “Undone – The Sweater Song” y “Buddy Holly”, que rápidamente captaron la atención del público global. Sin embargo, para sorpresa de su líder, el cantante y guitarrista Rivers Cuomo, la recepción de la prensa no fue la esperada.
Tras enviar a una periodista desde Estados Unidos a Inglaterra para cubrir los primeros pasos de la banda fuera de Norteamérica, y sin lograr hablar con el tímido Cuomo ni mencionar una canción en directo que sería incluida en su siguiente disco, Rolling Stone publicó un artículo en marzo de 1995 con el titular “La venganza de los nerds”.
Cuomo recordó para Loudersound su reacción a estas palabras: “Cuando hicimos el ‘álbum azul’, me veía bajo una luz completamente diferente. Pensé que íbamos a ser los próximos Nirvana, que nos tomarían muy en serio como una banda de rock llena de angustia. Cuando sacamos el disco, me sorprendió y decepcionó ver que la prensa decía: ‘Es un grupo de frikis. La venganza de los nerds’. Esa historia nunca se me había ocurrido, pero era universal, todo el mundo decía lo mismo de nosotros. Así que supongo que debía ser verdad. Simplemente no encajo y ni siquiera me doy cuenta. Ponme en la sociedad en general y destacaré como un inadaptado”.
Pese a la desconcertante recepción inicial, Weezer encontró su lugar en el corazón de los fans del rock alternativo, convirtiéndose en un referente del género y demostrando que, a veces, ser un inadaptado puede ser la clave del éxito.