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‘Orgy of the Damned’ es el sexto álbum de estudio de Slash, el inimitable guitarrista de Guns N’ Roses y Velvet Revolver, y es el protagonista de la portada del número 461 de La Heavy. Desde pequeño, su abuela le inculcó el amor por el blues, quedando fascinado por la música de B.B. King. Además, creció con el rock británico de los 60 y, al mudarse a Laurel Canyon, se empapó del folk-rock, lo que le proporcionó una amplia gama de influencias que definieron su estilo de tocar y componer.
Este nuevo trabajo es un proyecto colaborativo con un impresionante elenco de músicos y cantantes: Brian Johnson (AC/DC), Gary Clark Jr., Billy Gibbons (ZZ Top), Iggy Pop, Paul Rodgers, Demi Lovato, Chris Robinson (The Black Crowes), entre otros. Destaca que todo ha sido grabado en directo en el estudio, con un amplio margen para la improvisación, lo que aporta un sonido muy orgánico y enérgico. Los coqueteos de Slash con el blues en formato de banda se remontan a 1996, cuando formó Slash’s Blues Ball tras la separación de Guns N’ Roses. Esta banda, centrada en los directos y sin álbumes de estudio, versionaba a grandes estrellas como B.B. King, Bob Dylan o Fleetwood Mac. Para grabar ‘Orgy of the Damned’, Slash ha reunido a dos de sus compañeros de ese proyecto, el bajista Johnny Griparic y el teclista Teddy Andreadis, y ha completado el grupo con el baterista Michael Jerome y el cantante y guitarrista Tash Neal.
El álbum abre con “The Pusher”, escrita por Hoyt Axton y popularizada por Steppenwolf en la película “Easy Rider” de 1969, con Chris Robinson como primer invitado de lujo, aportando un aire muy sureño con su voz y la armónica. Le sigue el mítico “Crossroads” de Robert Johnson, el Rey del Delta Blues, con una versión dinámica y alegre interpretada junto a Gary Clark Jr., donde las guitarras vibran y lloran simultáneamente.
Continúa con “Hoochie Coochie”, escrita por Willie Dixon y grabada por primera vez por Muddy Waters en 1954, acompañada fabulosamente por Billy Gibbons. La siguiente colaboración es con Chris Stapleton en “Oh Well” de Fleetwood Mac, una pieza que mantiene la maravillosa cadencia del original.
El álbum sigue con “Key to the Highway”, un blues de doce compases convertido en una versión a medio tiempo por la banda Dorothy, similar a la popularizada por Eric Clapton. Sorprendentemente, Iggy Pop interpreta “Awful Dream” de Lightnin’ Hopkins, a petición suya, según comentó Slash.
Después, Paul Rodgers aporta su prodigiosa voz en “Born Under A Bad Sign”, escrita por William Bell y Booker T. Jones y grabada por Albert King en 1967. Slash también revisita “Papa Was A Rolling Stone” de The Temptations, transformado en un potente rhythm and blues por Demi Lovato.
“Killing Floor” de Howlin’ Wolf, uno de los clásicos del blues eléctrico de Chicago, cuenta con la colaboración de Brian Johnson en la voz y Steven Tyler en la armónica. Curiosamente, este tema fue la base para “The Lemon Song” de Led Zeppelin. El disco finaliza con “Living For The City” de Stevie Wonder y “Stormy Monday” de T-Bone Walker, interpretada por Beth Hart con un estilo que recuerda a Janis Joplin.
Cierra el álbum “Metal Chestnut”, un tema instrumental propio en el que la inconfundible forma de tocar de Slash es reconocible al instante. ‘Orgy of the Damned’ es una cruda y directa manera de disfrutar del guitarrista en sus raíces más profundas. Con un elenco tan estelar de colaboradores, el resultado es sencillamente infalible.