Kurt Cobain, el visionario líder de Nirvana, habló apasionadamente sobre la necesidad de diversidad y feminismo en la música rock. A medida que Nirvana ganaba fama, observó que el rock estaba predominantemente dominado por hombres, ignorando a artistas y grupos femeninos talentosos como The Breeders y Riot Grrrls. Cobain utilizó su influencia para destacar a estas mujeres artistas, abogando por su merecido reconocimiento.
Un feminista acérrimo, Kurt Cobain expresó su frustración por el persistente trato sexista de las mujeres, criticando las actitudes obsoletas que aún prevalecían en los años 1990. Pidió más músicas, artistas y escritoras en una industria dominada por hombres. Cobain vio el rock clásico como parte del problema, perpetuando a menudo matices sexistas, incluso en canciones de artistas respetados como Neil Young y The Beatles.
Cobain buscó redefinir el rock con el sonido grunge de Nirvana, priorizando la moral en la música. Criticó el sexismo en las letras de bandas como Led Zeppelin y Aerosmith, que inicialmente disfrutó en su juventud. Su despertar a estos temas coincidió con su exposición al punk rock, que resonó con sus puntos de vista sociales y políticos, expresando sus sentimientos de ira y alienación.
Una vez fanático de la energía del rock clásico, su comprensión más profunda lo llevó a rechazar la superficialidad y el sexismo del género. El punk iluminó un nuevo camino para él, enfatizando la inclusión y la introspección. Decidido a inspirar el cambio, Cobain pretendía energizar a los jóvenes contra la apatía, el racismo, el sexismo y otros problemas sociales, a pesar de sus autoadmitidos defectos en estas áreas.
