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La ira y la paranoia llevaron a Devin Townsend al borde del colapso mientras trabajaba en su álbum solista “Infinity”, llevándolo a creerse un mártir.
En 1998, Devin Townsend lanzó “Infinity”, su primer álbum bajo su propio nombre. Este disco, que refinó su sonido prog inmenso pero melódico, se convirtió en una de sus obras más celebradas. También lo sacó de una crisis de ego que lo había llevado al hospital. Tres décadas después, Townsend comparte con Prog lo que aprendió durante ese tumultuoso período.
Un Momento de Reflexión
En una rara pausa, Townsend pide: “Por favor, no hagan esto sensacionalista. Lo que intento es ayudar a quienes pasan por algo similar. Si esto se percibe como, ‘Tomé muchas drogas, estaba loco y me internaron en una institución mental,’ no servirá de nada.”
Es comprensible la aprensión de Townsend. Él y Prog hablan sobre la reedición de su álbum “Infinity” por su 25 aniversario. La historia detrás de este disco es sensible.
El Camino Hacia “Infinity”
Conocer el trabajo de Townsend es casi un requisito para ser fan del metal progresivo en el siglo XXI. Este polifacético canadiense saltó a la fama en 1993, cantando para Steve Vai en el álbum “Sex & Religion”. Para la mayoría, esta colaboración sería un punto culminante en sus carreras, pero para Townsend, fue solo el comienzo.
Townsend ganó notoriedad con Strapping Young Lad a mediados de los 90, y luego contrastó la intensidad de esta banda con la melódica y enorme textura de su música en solitario. Desde la disolución de Strapping Young Lad en 2007, se ha dedicado a varios proyectos, incluyendo Devin Townsend Project, Casualties Of Cool y discos ambientales en la era de la pandemia. Su discografía cuenta con 26 álbumes de estudio, muchos de los cuales son considerados sus mejores trabajos por sus seguidores.
La Humildad Canadiense de Townsend
Con su característica humildad, Townsend minimiza su legado: “Ninguno de mis álbumes es importante, ni uno solo. Lo importante es el viaje.” Sin embargo, hace una excepción con “Infinity”, describiéndolo como un hito en su trayectoria.
La Creación de “Infinity”
Cuando se lanzó en 1998, el álbum fue el primero en llevar su verdadero nombre. “Infinity” alcanzó el puesto 29 en Japón y llevó su potencial progresivo a nuevos niveles. La apertura del álbum, “Truth”, reintrodujo y amplificó la producción característica de Townsend. Canciones como “Christeen” y “Bad Devil” aún representan algunos de sus materiales más accesibles, combinando coros memorables con sinfonías de Broadway y solos de saxofón.
Pero la importancia que Townsend le da a “Infinity” no radica en su éxito comercial. Durante la creación del álbum, desarrolló lo que él describe como “síndrome del mártir”, un estado que lo llevó a un sentido exagerado de autoimportancia y, eventualmente, a un hospital psiquiátrico. Aunque su consumo de alcohol y drogas agravó el problema, Townsend insiste en que no fue la causa raíz.
La Influencia del Pasado
Townsend traza el origen de su forma de pensar a su infancia. Nacido el 5 de mayo de 1972, creció en una zona rural, sintiéndose aislado e inseguro sobre cómo expresar sus emociones. La música se convirtió en su escape emocional y una forma de aceptación social.
Comenzó a escribir canciones de joven y, después de enviar su música a discográficas, firmó con Relativity, donde fue elegido por Steve Vai para cantar en “Sex & Religion”. A los 19 años, Townsend vivía el sueño rockero, pero en el mundo comercial de la música, se enfureció al ver cómo se trataba cínicamente su medio de catarsis emocional.
La Época de Strapping Young Lad
El debut de Strapping Young Lad en 1995, “Heavy As A Really Heavy Thing”, fue una válvula de escape para su frustración, pero no fue suficiente. Durante la creación de “City” en 1997, Townsend seguía enfurecido y consumiendo drogas psicodélicas. Al año siguiente, con “Infinity”, su identidad se gestó a partir de sus experiencias, llevándolo a verse como un genio atormentado y adelantado a su tiempo.
La Realización y el Cambio
Townsend comenzó a pensar que lo sabía todo y que debía corregir a todos a su alrededor. Su comportamiento paranoico y delirante afectó sus relaciones cercanas. Eventualmente, amigos y familiares lo confrontaron, llevándolo a un hospital psiquiátrico, donde se dio cuenta de su papel estereotipado de artista torturado.
Tras ser dado de alta, trabajó en “Infinity”, cuestionando cómo perdonarse a sí mismo por su comportamiento. Produjo, mezcló y tocó casi todos los instrumentos en el álbum. Al terminarlo, tuvo una revelación al escucharlo: “¡No suena tan bien!” Esta humillación lo llevó a valorar “Infinity” como una parte importante de su viaje.
La Reemisión y la Reflección
Townsend considera que la dura curva de aprendizaje que atravesó justifica la reedición de “Infinity” 25 años después. Aunque su discográfica le sugirió recrear la portada del álbum, donde apareció desnudo en sus veintitantos, Townsend lo hizo a regañadientes a sus 51 años.
Al posar desnudo en la mediana edad, Townsend aprendió algo valioso: “Me di cuenta de que no me avergüenzo de lo que hice en ese entonces. Tengo que honrar a quien fui, porque no intentaba ser una mala persona. Hacía lo mejor que podía con lo que tenía en ese momento.”
Concluye: “No es que lo que decía estuviera fundamentalmente mal, simplemente no sabía cómo comportarme. Debido a la experiencia humillante, “Infinity” se destaca en mi catálogo como algo de una magnitud especial.”